Santuario de Nuestra Señora de Araceli de Lucena
A seis kilómetros al Sur de Lucena, en la eminencia de la Sierra de Aras, se alza el Santuario de Maria Santísima de Araceli, Patrona de Lucena y del Campo Andaluz.
Una carretera conduce a través de feraces olivares y agrestes y pintorescos paisajes serranos desde la ciudad de Lucena hasta la explanada del Santuario. El panorama desde el privilegiado balcón natural que es la Sierra de Aras, situado en centro geográfico de Andalucía, es extraordinario. Tierras de cinco provincias andaluzas y más de treinta pueblos se muestran a los ojos del visitante.
El Santuario consta de dos partes bien diferenciadas: la iglesia con sus dependencias, y la hospedería, donde antaño vivían los capellanes y hermanos sirvientes de Nuestra Señora. Una escalinata conduce desde la explanada exterior hasta la iglesia que ostenta una sencilla fachada de piedra con tres arcadas de medio punto con cierres de forja, siendo la central, la puerta de acceso al pórtico. Cuenta asimismo con una espadaña angular y dos huecos para campanas.
Desde el pórtico se accede al templo a través de una portada de tradición artística dieciochesca. La iglesia es de planta basilical con tres naves cubiertas con bóveda de medio cañón; la central, decorada con pinturas al fresco de motivos barrocos en azul, blanco y dorado, se separa de las laterales mediante arcos sobre columnas dóricas; sobre las columnas se hallan pinturas con efigies de doctores de la Iglesia o santos especialmente devotos de la Virgen.
El Santuario cuenta con tres retablos. El principal, que sirve de fondo al altar mayor y enmarca a la imagen de Nuestra Señora, y dos laterales, en los brazos del crucero.
El retablo principal, de madera tallada, dorada y policromada, fue realizado en 1695. Consta de dos cuerpos, el principal con una sola calle en cuyo centro, enmarcada por bellas columnas salomónicas, se encuentra la embocadura del camarín de la Virgen.
En los muros laterales del presbiterio dos grandes y bellísimos marcos de talla dorada, bajo sendos pabellones, muestran los lienzos de la Natividad y la Epifanía.
Los retablos laterales son de menor categoría, ejecutados en torno a 1735, están advocados a San José y a Santa Bárbara.
La sacristía conserva una magnífica cajonera de nogal, tallada en 1714, así como diversos lienzos al óleo y una bella imagen de Nuestra Señora del Tánsito, del siglo XIX.
Desde la antesacristía se accede al antecamarín, repleto de exvotos que testimonian algunos de los favores logrados por intercesión de Nuestra Señora.
Una puerta, decorada con delicadas tallas de carácter vegetal, da acceso a la pieza del camarín de la Virgen, dividido en dos partes. La parte anterior es la más antigua. Fue construida en los años finales del siglo XVII y alberga bajo su cúpula ovalada la imagen de María Santísima de Araceli, alzada sobre un trono de talla dorada y jaspe, con ángeles y querubines. Pinturas de bellísimos ángeles músicos y cantores, a los que acompañan grupos de angelitos que portan símbolos mariológicos, decoran la cúpula, cuyas pechinas muestran escenas de la vida de la Virgen, entre festones y guirnaldas de flores.
Contribuyen a la decoración del conjunto cuatro urnas, dos de ellas conteniendo reliquias de san Plácido y san Victoriano, y otras dos con las imágenes de un Niño Jesús de la Humildad y un San Juanito.
Un retablo, complemento del principal de la iglesia, enmarca la boca del camarín, entre altos pedestales que sustentan pares de columnas salomónicas, sobre cuyos capiteles corintios se levanta el entablamento.
La parte posterior del camarín, está cubierto por una cúpula semiesférica, decorada con yeserías, pinturas de festones de frutas y flores, y espejos. Los muros de este espacio están recubiertos de pinturas de ángeles guerreros que, con sus brillantes corazas, sus espadas flamígeras, sus coloristas cimeras, montan guardia a la Patrona.
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