El día 2 de Febrero de 1535, el Papa Paulo III emitió una bula pontificia autorizando la construcción de un templo-panteón, la Sacra Capilla del Salvador del Mundo, para don Francisco de los Cobos y Molina, natural de Úbeda y que fue secretario de Estado del Emperador Carlos V. Cobos, aunque era un hombre prepotente, gozaba de la confianza del monarca y había servido al Estado en muchos asuntos y cargos de responsabilidad.
Para su construcción Cobos había adquirido previamente unos terrenos al Hospital de San Salvador. Las obras comenzaron en el año 1536, siguiendo el proyecto redactado por Diego de Siloé (1495-1563), bajo la dirección de don Andrés de Vandelvira (1509-1575), que intervino en la confección de las portadas laterales y la sacristía. Tras el abandono de la obra por parte de Siloé en el año 1540, se hace cargo de la misma Vandelvira, terminándolo en el año 1559.
El edificio plasma las ideas Humanistas que en el siglo XVI estaban extendiéndose por toda Europa. En él se utilizan las alegorías de la Biblia, los mitos clásicos y el tiempo histórico del patrocinador del edificio, para exaltar a Cristo como Salvador del mundo y del mismo Francisco de los Cobos.
Este templo que en su día fue símbolo de poder y hoy representa uno de los monumentos más significativos que definen el Renacimiento español. Está declarado como Monumento Histórico Artístico de carácter Nacional.
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