Reales Alcázares

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El alcázar sevillano está considerado como el hito mayor de la arquitectura mudéjar en España. Una obra cortesana que conjuga la evolución autóctona de los artesanos toledanos y sevillanos junto con las aportaciones de los maestros nazaríes granadinos. Es una muestra del continuo intercambio de influencias entre el arte mudéjar y el arte hispano-musulmán de al-Andalus a lo largo de la Baja Edad Media.

Al cruzar la Puerta del León podemos ver a la izquierda un lienzo de la muralla almohade que recorría la ciudad. Sobre esta puerta hay colocado una cerámica del año 1894, representando a un león que le da nombre a dicha entrada.

Sala de la Justicia

Por esta puerta se accede a la Sala de la Justicia. Es un espacio de planta cuadrada con tres arcos en cada uno de sus lados, que están decorados con yeserías nazaríes y escudos de Castilla, León y de la Orden de la Banda. Fue construida en el siglo XIV. Al cruzar esta sala llegamos al Patio del Yeso con alberca central y una galería porticada en uno de sus lados mayores, con siete arcos apoyados en capiteles califales.

El Patio de la Montería

El Patio de la Montería está presidido en el centro por la fachada del palacio mudéjar del rey Pedro I. A su construcción contribuyeron artesanos locales, toledanos y granadinos. La intervención de cada uno de ellos es notoria: Los sevillanos, en los arcos ciegos que están a cada lado de la puerta; la nazarí, en el friso de yeserías situado sobre la misma y en la inscripción realizada en azulejos blancos y azules y la toledana, en el dintel de la puerta y en el alero que lo remata. Su nombre se debe a los monteros que acompañaban al rey en sus partidas de caza.

El Patio de las Doncellas

Dentro del palacio, la zona preparada para la vida oficial está situada en torno al Patio de las Doncellas. Este patio constituye una obra maestra del arte mudéjar andaluz. Tiene arcos lobulados sobre columnas de mármol pareadas. Los techos de las cuatro galerías se renovaron con los Reyes Católicos y los alicatados de la zona baja de los muros son del siglo XIV. También en el siglo XVI se realizaron algunas reformas en algunos arcos y yeserías. A través de este patio se accede a tres salones: El de Dormitorio a la derecha, el de Carlos V a la izquierda  y al frente el de Embajadores.

La Sala de Embajadores

La Sala de Embajadores era una de las salas más importante del palacio, pues es en ella donde el monarca manifestaba todo su esplendor en el ceremonial cortesano. De estructura cuadadra, tiene arquerías triples en cada uno de sus lados. Cubre todo el espacio una magnifica cúpula de media naranja recubierta de mocárabes realizada por Diego Ruiz en 1427. Tras un friso de castillos y leones con una serie de pinturas de los reyes de España desde Recadero a Felipe II. Hay un balcón por cada lado de la Sala, realizados en hierro forjado en 1592.

A ambos lados de esta sala hay otras dos en las que destaca la decoración de los frisos de yeserías, donde aparecen unos medallones con siluetas blancas que representan escenas de temas caballerescos.

Desde el Salón de Embajadores se accede al salón del techo de Felipe II, a través del Arco de los Pavones de triple arco con decoración de yeserías. De estructura rectangular, presenta decoración de roleos y siluetas de pájaros, destacando los pavos reales de origen toledano.

El palacio privado

La parte del palacio dedicada a la vida privada se articula en el Patio de las Muñecas. Es un patio pequeño que ha sufrido transformaciones a lo largo del siglo XIX. Destacamos los capiteles. A la Sala del Príncipe se accede desde este patio y recibe este nombre por Don Juan, hijo de los Reyes Católicos, nacido en el Alcázar en 1478. El artesonado fue realizado en el año 1543.

El dormitorio de los Reyes Moros es otra dependencia por la que se accede a través de este Patio de las Muñecas, aunque también tiene acceso desde el Patio de las Doncellas. Tiene puertas mudéjares decoradas con lacerías y atauriques, policromadas y doradas.

En las dependencias situadas en la planta alta, destaca el Oratorio de los Reyes Católicos, donde hay un altar de azulejos italiano realizado en 1504. El resto de las habitaciones, al utilizarse siempre como residencia real, presentan un valioso ajuar de tapices barrocos, arañas de la Granja, porcelanas francesas, muebles y relojes isabelinos e interesantes pinturas.

Las salas más interesantes arquitectónicamente son las situadas sobre los lados mayores del Patio de las Doncellas, donde algunas conservan su decoración mudéjar primitiva.

Al Cuarto del Almirante se accede a través del Patio de la Montería. Está cubierto con un artesonado del siglo XVIII y presidido por un retablo de Alejo Fernández realizado entre 1531 y 1536. El salón está decorado con tapices de Goya y es utilizado como Sala de Audiencias.

Desde el Jardín del Crucero o Patio de Doña María Padilla se accede a los Salones de Carlos V.  La primera es una capilla con la pintura de la Virgen de la Antigua y está decorada con azulejos del siglo XVI. Estas salas formaron parte del antiguo alcázar de Alfonso X.

El Salón de los Tapices recogen una serie de paños que representan la Conquista de Túnez por Carlos V, ejecutados en 1740 por la Real Fábrica.

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El hotel Alfonso XIII fue concebido en el momento de su construcción, como el hotel más grandioso de Europa. Fue diseñado para alojar a los dignatarios internacionales que visitaron Sevilla con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929.

Su estilo es neo-mudéjar, encuadrado dentro del movimiento artístico regionalista que predominó en los primeros años del siglo XX.

Actualmente sigue siendo lugar de acogida para celebridades internacionales y viajeros que lo consideran especial; ideal para aquellos que buscan  la fusión de la historia, el lujo y por supuesto, un servicio magistral. Sus restaurantes invitan a disfrutar de auténticos sabores andaluces e internacionales en un espacio incomparable.

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Estanque del Alcázar
Fuente de los jardines del Alcázar
Puerta del León
Patio Mudéjar
Jardines del Alcázar