Real Monasterio de San Zoilo

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La fundación del Real convento de San Zoilo de Antequera se debe a los Reyes Católicos, que concedieron a los franciscanos el terreno necesario para levantar un convento en la ermita de San Zoilo mártir. Del conjunto monacal construido entre los años 1500 y 1515, solo se conservan la Iglesia, el Claustro, el Refectorio y el Compás de entrada.

La fachada

Se accede al Compás del convento a través de una portada de piedra labrada en estilo renacentista a finales del siglo XVI, compuesta por un arco de medio punto con columnas adosadas y un ático con hornacina para albergar la imagen de San Francisco de Asís. El muro que recorre el patio de entrada  presenta parte de las almenas que lo protegía.

La puerta de entrada a la iglesia es de piedra arenisca y está compuesta por un arco carpanel o rebajado con arquivoltas (molduras curvas que rodean el arco de entrada) y decorado por un cordón franciscano anudado. Los nudos del cordón representan los fundamentos de la vida franciscana, Pobreza, Castidad y Obediencia. Las dos pilastras que la flanquean, sostienen una cornisa decorada con elementos puramente clásicos.

Sobre el conjunto se levantan dos espadañas,  una realizada a finales del siglo XVI y estructurada en tres cuerpos en los que se abren arcos de medio punto donde van colocadas las campanas y coronada por un frontón triangular. La otra es de menor tamaño, compuesta por dos cuerpos y frontón de doble curvatura como remate.

La iglesia

La iglesia se ajusta a las líneas arquitectónicas de la Orden franciscana. Presenta planta irregular compuesta por tres naves y encuadrada dentro de un estilo gótico tardío, muy de moda en la época de los Reyes Católicos. La cubierta de la nave central es la típica techumbre mudéjar de armadura de madera; las laterales se ordenan en tramos cubiertos con bóvedas góticas estrelladas y la Capilla Mayor con bóveda de crucería con magníficas yeserías incorporadas en el periodo posterior manierista.

En el retablo mayor actual se percibe que fue realizado estilisticamente en la transición del Rococó al Neoclásico. La imagen dolorosa de Nuestra Señora de la Vera-Cruz, obra del siglo XVII, preside la hornacina central.

En las capillas se conservan interesantes obras artísticas entre las que destacan el Cristo Verde, escultura del siglo XVI obra de jerónimo Quijano y el Nazareno de la Sangre, atribuido a Diego de Vega ejecutada hacia el 1580.

El claustro

El claustro, construido en estilo gótico tardío, tiene planta cuadrada y está formado por dos galerías, la del piso inferior formado por arcos de medio punto sobre columnas toscanas y de arcos rebajados sobre columnas con capiteles decorados con bolas en el superior. Actualmente es la sede de la Biblioteca comarcal.

Todo el conjunto está catalogado como Bien de Interés Cultural desde 1973.
 

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