Real colegiata de Santa María la Mayor

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Una Colegiata es una iglesia que desempeña las funciones propias de una parroquia aunque jerárquicamente está por encima de ésta. Su administración está generalmente a cargo de un abad y un cabildo de sacerdotes canónigos que la atienden.

La fundación

La Real Colegiata de Santa María la Mayor fue fundada por el obispo de Málaga don Diego Ramírez de Villaescusa, quien solicita una autorización al Papa Julio II en 1503, para fundar una Colegiata en la antigua Iglesia de Santa María de la Esperanza. Esta petición iba avalada por el rápido crecimiento poblacional de Antequera en aquellos años posteriores a la conquista del Reino de Granada.

El primitivo templo de la Esperanza pronto resultó insuficiente y el obispo Villaescusa encargó al arquitecto Pedro del Campo el proyecto de un nuevo edificio de nueva planta, que fue construido entre los años 1514 y 1550. En su construcción se utilizaron sillares de piedra extraídos de la ciudad romana de Singilia Barba, ubicada a 6 kilómetros de Antequera.

Aunque la Colegiata se encuentra catalogada dentro del estilo renacentista con influencia italiana, contiene algunos elementos que nos recuerdan al gótico tardío y al mudéjar, como se puede comprobar por los pináculos que coronan la fachada  y las techumbres de las naves y capillas. El resultado es una armónica conjunción de estilos que conforman un edificio de exquisitas de proporciones y de una calidad excelente.

La fachada

La grandiosa fachada principal se asemeja a los arcos triunfales romanos. Está compuesta por tres calles separadas por contrafuertes que soportan arcos de medio punto, en los que se abren puertas en cada uno de ellos, siendo de mayor tamaño el central. En su decoración se utilizan formas geométricas con algunos elementos manieristas.

El interior

El interior está actualmente exento de elementos ornamentales y de retablos, ya que el templo no tiene culto, sino que está dedicado a actividades culturales como conciertos y exposiciones. Al penetrar en él nos sorprende su esplendido espacio columnario de planta basilical de salón, compuesto por tres naves separadas por grandiosas columnas de orden jónico y sobre las que se apoyan cinco arcos de medio punto a cada lado, siendo la nave central de mayor altura.

La capilla mayor es de planta rectangular y está cubierta con bóvedas de estilo gótico-mudéjar, dibujando dos grandes estrellas de seis a ocho puntas. Está iluminada por ventanas de tipo florentino.

Las techumbres

Las naves están cubiertas por artesonados mudéjares construidos en la primera mitad del siglo XVI. La central es rectangular y presenta una decoración a base de estrellas de distintos tamaños. Las armaduras de las naves laterales son ochavadas y siguen esquemas similares a los utilizados en la nave central.

El resto de las capillas están abiertas a las naves laterales e independientes entre sí, responden a tipos y épocas diferentes.

El templo acogió una cátedra de Gramática y Latinidad donde se acunó el afamado grupo poético antequerano del Siglo de Oro. Hoy está considerada como uno de los edificios más emblemáticos de la arquitectura andaluza, lo que le valió su catalogación como Bien de Interés Cultural en el año 1944.
 

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