La Mezquita-Catedral cordobesa, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, encierra, en cada rincón de su vetusta existencia, la esencia de Córdoba.
Considerada como una de las más relevantes obras de la Historia, la que fuera la más grande mezquita aljama de occidente, fue levantada por el emir musulmán, Abderrahman I, en el año 785 sobre la antigua basílica visigoda de San Vicente. Sucesivas ampliaciones se llevaron a cabo en los dos siglos siguientes, dando como resultado este magnífico monumento.
La belleza compositiva y la armonía dicromática de sus arcos en dos alturas, constituyen la seña de identidad del edificio. A los 11 tramos que Abderraman I construyó se le añaden, en época de Abderrahman II, siete tramos más hacia el sur. Abderramham III mandó levantar en el año 848 un nuevo alminar y ampliar el patio o shan. Alhaquen II, a mediados del siglo X, ante el crecimiento demográfico de la ciudad, se ve obligado a ampliar en doce tramos la sala de oración hacia el río, alcanzando la definitiva profundidad de hoy día. Se alternan, en esta ampliación, fustes de mármol rosado y azul. Obra de Alhaquen II es también el actual muro de la quibla, lugar donde se ubica el Mihrab o nicho al que se dirigen las oraciones y donde, en ocasiones especiales, se colocaba el Corán. Este Mihrab es la parte más lujosa, decorada a base de mármoles tallados, estucos, mosaicos y yeserías con dibujos y grafías árabes. El polvo de cristal, se dice que traído desde Constantinopla, capta la luz natural transformándola en el brillo tan especial que cubre la superficie decorada. Almazor en el 987, y ante la demanda de espacio por parte de los fieles se ve de nuevo obligado a ampliar la sala de oración. Tuvo que hacerse ésta hacia el este ante la imposibilidad de seguir hacia el sur a causa del río. La ampliación será de ocho naves más.
Tras la conquista cristiana, la Mezquita fue sometida a nuevos cambios en su estructura. En el año 1526 se iniciaron los trabajos para acomodar en su interior la Catedral cordobesa. Los distintos estilos arquitectónicos góticos, renacentistas y protobarrocos se suceden e interactúan creando un espacio único. Destacan, por su belleza, la bóveda del Crucero y la del Coro, así como la sillería del siglo XVIII en madera de caoba y tallada por Duque Cornejo. Ciento nueve sillas la componen, todas ellas distintas en su decoración.
Visita casi obligada es la del Tesoro, previo paso por la capilla del Cardenal Salazar, donde se conservan obras de orfebrería del los siglos XV al XX. Llamará su atención la custodia del Corpus Cristi de 200 kilogramos de peso y mas de 2 metros y medio de altura, obra del platero alemán Enrique de Arfe.
Alrededor del perímetro interno del edificio se han habilitado capillas de distintas épocas. En la situada a la derecha del mihrab se guardan los restos de don Luis de Góngora Recomendamos esperar unos minutos en el Patio de los Naranjos a que el reloj marque la hora para escuchar el concierto de campanas de la Torre de la Catedral.
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Hotel Eurostars Maimónides. Privilegiadamente ubicado frente a la impresionante Mezquita, y a tan sólo 50 metros del Palacio de Congresos de Córdoba. El Eurostars Maimónides es el mejor enclave desde el que disfrutar los más emblemáticos rincones de la ciudad histórica. Tanto sus habitaciones, que gozan de espectaculares vistas al casco antiguo, como el resto de instalaciones del hotel se impregnan del estilo mozárabe que gobierna su entorno. Con interiores cálidos que destilan la magia de la Judería y la Mezquita que lo contemplan.
Junto a la fachada principal de la Mezquita Catedral de Córdoba está situado sin duda uno de los restaurantes de mas reconocido prestigio de Córdoba, El Caballo Rojo. Desde 1962 nos deleita con los mejores platos basados en la cocina tradicional cordobesa con orígenes romanos, árabes, judíos y cristianos, todo una muestra de la buena mesa andaluza donde poco a poco se van introduciendo algunos toques de innovación, no deje de probar su exquisitos postres caseros.
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