Los refugios son un conjunto de galerías y espacios subterráneos con más de 4’5 km. de longitud, según el proyecto del arquitecto Guillermo Langle y construidos por la II República española durante la Guerra Civil de 1936, para proteger a la población almeriense de los bombardeos de la aviación nazi.
Se trata de una gran obra en el que la ingeniería y la arquitectura van unidas y hoy son un elemento testimonial de primer orden de la historia reciente de España.
Los accesos
Había dos tipos de accesos a los refugios, unos públicos y otros privados. Los públicos se situaban en las calles con escaleras descubiertas. En total había 101 accesos estratégicamente dispuestos para que desde cualquier punto de la ciudad hubiese una entrada a poco más de 100 metros. Los privados partían de algunas viviendas particulares y edificios públicos y llegaban hasta las mismas galerías, cerrándose en los años siguientes al finalizar la contienda.
Las galerías
Las galerías, con una profundidad entre los 8 y los 12 metros, están ubicadas generalmente en los ejes de las calles. El ancho lo determinaba el uso a la que estaban destinadas, estableciéndose tres tipos:
- Galerías-refugios, en las que se encontraban bancos corridos a ambos lados dependiendo de su anchura, que podía variar entre 1’50 y 2 metros.
- Galerías de conexión, cuya función era la de conectar los diferentes refugios entre ellos, permitiendo mayor fluidez y rápida evacuación.
- Galerías de ventilación.
La galería de mayor longitud se encuentra bajo el Paseo de Almería, y se conectaba con el refugio que había en la Plaza Virgen del Mar. Este tramo dispone de una serie de espacios anexos, destacando un pequeño hospital dotado con un quirófano, sala para camas de literas, botiquín y sala de espera para una veintena de personas.
Los conductos de ventilación estaban alejados de las zonas donde se ubicaban las personas y así reducían el riesgo de que se introdujesen granadas y otros artefactos peligrosos a través de las bocas exteriores ubicadas en las calles.
Aún se pueden ver algunos restos de estos tubos en la calle General Tamayo adosados a la fachada del Teatro Cervantes. Otras veces se camuflaban estos tubos exteriores en los bancos de los parques, totalmente integrados en el mobiliario urbano.
Cuando sonaban las sirenas y cundía el pánico se formaban tales aglomeraciones, que algunos se lanzaban de cabeza a los refugios, aprovechando la amortiguación humana que se agolpaba en las entradas.
Fueron muchos los que contribuyeron a construir estos refugios con donativos y aportaciones especiales para ayudar a la precaria capacidad de la administración republicana; también bastantes almerienses trabajaban gratuitamente los días festivos para acelerar su terminación.
Un recorrido histórico
De los 4’5 kilómetros existentes ya se han recuperado casi un kilómetro. Son una pequeña muestra de un entramado de galerías que se ponen a disposición de cuantos estén interesados en conocer como eran este tipo de construcciones y como se organizaban.
El pabellón de entrada se encuentra en la Puerta de Purchena, donde se puede ver un lienzo de la vieja muralla musulmana y con salida en la Escuela de Artes, en pleno centro histórico.
La duración del recorrido es de una hora y media, en grupos de unas 15 personas y siempre mediante cita previa.
Tlfno de reserva: 950 268696. www.refugiosdealmeria.com
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