Lo que hay que ver en Sevilla
Imprescindible:
Para conocer la Giralda, uno de los monumentos más representativos, no es necesario subir hasta el campanario, pero si tienes tiempo, puede ser una buena oportunidad para ver la ciudad desde el “aire”. Te sorprenderá la luz tan clara que irradia Sevilla.
La Catedral es uno de los templos góticos más impresionantes del mundo. En su interior podrás admirar interesantísimas obras artísticas como el Altar Mayor o el Tesoro catedralicio.
Del Alcázar todos hablan de él, pero son pocos los que lo conocen. Es muy agradable disfrutar de sus exóticos patios y jardines y después pasear por el Barrio de Santa Cruz, situado justamente al lado. Recorriendo sus calles y plazas viajarás a la Sevilla romántica del siglo XIX. En sus tabernas encontrarás ese momento para descansar disfrutando de una buena tapa de Jamón “de pata negra”.
Y por supuesto hay que asomarse al Puente de Triana y mirar sin prisas a cada orilla del río, en una el barrio trianero y en el otro la Torre del Oro, aquí te darás cuenta lo importante que es para Sevilla el río Guadalquivir.
Recomendable:
El Renacimiento y su interpretación en la arquitectura andaluza no solo están presentes en algunas dependencias de la Catedral, sino también en otras importantes edificaciones civiles como el Ayuntamiento, cuya decoración exterior evoca el trabajo minucioso de los artesanos de la plata; la antigua Lonja y hoy Archivo de Indias, situado entre el Alcázar y la Catedral; la Universidad Hispalense, antes Fábrica de Tabacos , uno de los primeros edificios industriales de Europa y la Casa de Pilatos, palacio en el siglo XV y una de las interpretaciones más claras de las distintas influencias culturales que en Andalucía se mezclan.
Aunque el espíritu del Barroco está desgranado por todos los rincones de la ciudad, hay un lugar donde se refleja en toda su esencia y ese lugar no es otro que el Hospital y la Iglesia de la Santa Caridad.
Al salir puedes visitar la Plaza de Toros, la Real Maestranza, una de las plazas más antiguas de España, en la que además de darte una "vuelta al ruedo", podrás hacer un recorrido por la historia del toreo visitando su museo taurino.
El Museo de Bellas Artes es una de las mejores pinacotecas donde mejor se puede conocer la pintura española de los siglos XVII y XVIII. Aquí se encuentran las obras más interesantes de Murillo y Zurbarán entre otros.
Puedes terminar con la visita a la Plaza de España, el edificio más importante de los construidos para celebrar la gran Exposición Iberoamericana del 29.
Si te queda tiempo:
Contempla la artística fachada del Palacio Arzobispal, situado a los pies de la Giralda.
Entra en la monumental Iglesia Colegial del Salvador, segunda en importancia tras la Catedral y contempla dos magníficas obras escultóricas del barroco sevillano, Nuestro Padre Jesús de la Pasión, obra de Juan Martínez Montañés y el Cristo del Amor, de Juan de Mesa.
Pasea por la vieja judería del barrio de San Bartolomé y entra en el iglesia de Santa María la Blanca, antigua sinagoga, hoy una de las iglesias más decoradas del siglo XVIII.
La Iglesia de de San Luís de los Franceses es otra muestra interesante del barroquismo que se encuentra de camino hacia la Basílica de la Macarena, donde se venera a la imagen de la Virgen más sevillana y universal, pero no te olvides de contemplar antes como el escultor Juan de Mesa talló en el siglo XVII, el rostro ensangrentado y poderoso del Señor del Gran Poder, venerado en su propia iglesia, en el Plaza de San Lorenzo.
Si en Sevilla hay un camino torero para ir a Triana ese es atravesando el barrio del Arenal, no sin antes pasar por debajo del Arco del Postigo.
La arquitectura regionalista tuvo su máximo esplendor en la Exposición Iberoamericana de 1929 con Aníbal González. Este arquitecto supo unir armónicamente el gótico, el mudéjar y el renacimiento con la arquitectura popular sevillana, diseñando edificios como la Plaza de España, la Plaza de América, el Hotel Alfonso XIII y el Parque de María Luisa, que hoy forman parte del importante patrimonio arquitectónico de la ciudad.
Si puedes:
Acércate a recorrer la ciudad romana de Itálica, en la localidad de Santiponce a 5 kilómetros de Sevilla y cuna de los emperadores romanos Adriano y Trajano.
Es una aventura hacer un viaje de ida y vuelta por el río Guadalquivir hasta su desembocadura en Sanlúcar de Barrameda. En el embarcadero de la Torre del Oro podrás tomar el barco.
En Sevilla una de sus fiestas más importante es la Semana Santa, pero no solo se celebran procesiones en esa fecha. A lo largo del año hay bastantes días, en los que se puede disfrutar del paso acompasado de los costaleros portando un “paso” al son de la música y envuelto en el aroma del incienso. La información sobre horarios y recorrido se puede obtener en las mismas oficinas de turismo o Internet.
Disfrutar de un buen espectáculo flamenco de calidad o asistir a una corrida de toros. En verano se celebran por las noches en la Maestranza.
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