La Colección Carmen Thyssen de Málaga. El Palacio de Villalón

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Vendiendo melonesMálaga hace una ampliación de su oferta cultural con la apertura de un nuevo museo ubicado en la recién restaurado Palacio de Villalón y que incorpora, recuperándola de las tinieblas, la pintura española del siglo XIX, gracias a la Colección Carmen Thyssen-Bonemisza.

Esta nueva ventana abierta al arte trae hasta nosotros aquellos géneros y pintores españoles del XIX,  resaltando muy especialmente imágenes de paisajes y costumbres de Andalucía que tanto sedujeron a  muchos artistas internacionales como Frizt Bamberger y Duhondeq. Pero la oferta del museo no se queda aquí, también incluye obras de los creadores españoles más conocidos de aquel momento como Sorolla y Zuloaga.

El nuevo Museo Carmen Thyssen-Bonemisza de Málaga hace un recorrido por esta pintura creada entre el romanticismo y los primeros tanteos de vanguardia del siglo XX, un periodo pictórico enmarcado cronológicamente por dos grandes artistas españoles, Goya y Picasso. Un ciclo hasta ahora olvidado y poco valorado y que gracias a los nuevos planteamientos de la historia del arte, hoy empiezan a ser recuperados de la oscuridad y del olvido..

La pintura en el siglo XIX

AtardecerEn el siglo XIX los grandes movimientos sociales, políticos y culturales transformaron completamente la vida cotidiana de Europa cambiando la fisionomía física y la misma naturaleza de las ciudades. Esta transformación afectó a la arquitectura, la escultura y a la pintura, que sintió la necesidad de conquistar a las grandes masas llegadas a la ciudad desde el mundo rural, hasta entonces ignoradas,  y al margen de cualquier manifestación artística. Los artistas intentarán enamorar a este anónimo público a través de dos vías, la grandiosidad y la seducción.

La grandiosidad llegará a través de obras en grandes formatos con temas vinculados a la vida pública y demandados por los poderes políticos y eclesiásticos. La seducción será lanzada para procurar un consumo más íntimo y que propiciará el mercado de la pintura.

Esta necesidad de seducir hará que los pintores rompan con la directriz académica impregnada por el canon de belleza clásica, e “inventar” valores estéticos distintos que,  por llegar de la mano de la pintura,  recibirán la definición de pintoresco. De esta forma, la pintura entra en la vida cotidiana, en las casas de los profesionales, los ingenieros, comerciantes o de los industriales y es en este escenario donde nacerá el impresionismo y el arte moderno.

La Colección

La seducción, la entrada de la pintura en el hogar burgués español es el argumento que marca la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Imágenes de personajes taurinos y de bellas jóvenes anónimas que nos sonríen desde un ángulo del cuadro; procesiones  y romerías; paisajes idílicos, borrascosos y también de escenas marineras encendidas de color… imágenes que aún hoy nos resultan familiares.

Toda esta imaginación pictórica está sutilmente organizada en el museo para resaltar su gran riqueza y contraste, armas seductoras que narran el anhelo de aquellos artistas y su clientela.

Corrida de torosEl Costumbrismo

El costumbrismo se encuentra en la tercera planta del museo. Sus antecedentes se inician en el siglo XVIII, fruto de la curiosidad que los ilustrados sentían por las costumbres populares y que con el romanticismo, estos tipos y costumbres se convertirán en una exaltación de los sentimientos revestidos de misterio y exotismo.

Andalucía, considerada en aquellos años como una puerta de Oriente, asumirá todo el protagonismo. Aquí llegarán escritores y pintores a descubrirla y recorrerla. Dos de las obras más destacadas de estos pintores extranjeros figuran en esta sección, concretamente la del pintor orientalista francés Alfred Dehodenq. Esta mirada transpirenaica inspirará a los nuevos pintores costumbristas españoles como Cabral, los Bécquer y Fortuny, del que podremos admirar su seductora obra "Corrida de Toros".

El Paisajismo

Vista de la playa de EsteponaEl paisajismo costumbrista o mejor dicho, lo pintoresco etnográfico, transitará paralelamente con lo pintoresco natural,  y la pintura romántica de paisaje será su expresión más autentica.

Entre ambos géneros surgirán lazos profundos a mediados del siglo XIX, que se alejarán con el paso de los años. El costumbrismo se revestirá de tipismo en un intento por permanecer, en cambio, el paisajismo romántico evolucionará durante la segunda mitad de siglo hasta convertirse en un paisajismo naturalista. Este proceso evolutivo lo percibirá el visitante al recorrer esta sección ubicada en la segunda planta. Aquí se encuentran paisajes de Barrón o de Carlos de Haes, junto con estampas venecianas de Martin Rico y Antonio Reyna, vistas del río Guadaira de Sánchez Perrier, con los barrancos de  Martí Alsina y las marinas de Meifrén o Gómez Gil.

Bien adentrados en esta sección el visitante percibirá tres grandes momentos: El descubrimiento de la pluralidad regional de España con ejemplos interesantes de las pinturas catalana (Casas y Anglada),  valenciana ( Sala, Muñoz Degrain…), vasca (Zuloaga) o andaluza (Gonzalo Bilbao, López Mezquita, Rodríguez Acosta …); la apertura a las innovaciones modernas internacionales representadas  por Regoyos e Iturrino y la contraposición entre naturalismo y simbolismo con los artistas como Sorolla y Julio Romero de Torres.

El Palacio de Villalón

maqueta del nuevo museoMuy interesante es también el edificio histórico habilitado para este museo, el Palacio de Villalón, situado en la calle Compañía en pleno centro histórico, cuya historia se remonta a los años del siglo XVI de la recién conquista de Málaga por los Reyes Católicos.

Durante las obras de remodelación aparecieron restos de una factoría de garum y construcciones romanas del siglo III d.C. Entre los hallazgos destacan un ninfeo decorado con pinturas donde aparecen peces; las piletas de salar pescado, varias pinturas domésticas con peces y pájaros y una necrópolis, posiblemente del periodo bizantino.

El edificio presenta una estructura de dos plantas articuladas alrededor de un patio central con galerías soportadas por arcos y columnas. Un segundo patio contiene los restos de un pequeño adarve o torreón defensivo y la torre de la iglesia del Santo Cristo de la Salud.

Al remozado palacio se le han incorporado varios inmuebles de alrededor para albergar, además de la Colección Carmen Thyssen, la sede de su fundación en Málaga, una biblioteca y una sala de exposición arqueológica.

Media

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Su calificación: Nada
La Buenaventura. Julio Romero de Torres, 1922
La fuente de Reding. Guillermo Gómez Gil, 1880-1885
Corrida de toros. Picador herido. Marià Fortuny i Marsal, 1867
Baile en una venta. Rafael Benjumea, 1848
Vendiendo melones. Raimundo Madrazo y Garretá, 1885
Carnaval de Roma. Ramon Martí i Alsina, 1870-1880
Puerto de Málaga. Manuel Barrón y Carrillo, 1870-1880
Atardecer sobre la costa de Málaga. Guillermo Gómez Gil, 1918.
Una cofradía pasando por la calle Génova. Alfred Dehodencq, 1851
La Giralda, vista desde la calle Placentines. José Dominguez Bécquer, 1836
Playa de Estepona con la vista del Peñón de Gibraltar. Fritz Bamberger, 1855