Sus museos de Etnobotánica y Paleobotánica, junto a otros módulos de interpretación y exposición temporales, lo convierten en un espacio multicultural. En él, podremos disfrutar de jardines, aromas, diversidad biológica y etnográfica, cultura y naturaleza, a la orilla del Guadalquivir.
Entre las instalaciones del jardín encontramos:
- El arboreto, que muestra una colección de árboles y arbustos de todo el mundo y la rosaleda, formada por algunas de las variedades más clásicas del género rosa.
- La escuela agrícola, donde se cultivan plantas que en un sentido amplio se consideran útiles para la humanidad. Entre ellas los cítricos, vides, olivos, plantas medicinales etc.
- Los invernaderos centrales, situados en la plaza central del jardín, donde hay recogida una colección de 130 especies de flora canaria .
Otras colecciones son: la de Zamiáceas y Cicadáceas, que son los representantes actuales de las más antiguas plantas con semilla, la mayoría de las especies sumamente amenazadas; por otro lado, la colección de Crasas Africanas; ya que los desiertos africanos acogen gran cantidad de vegetales adaptados a climas extremos. Dentro del recinto podremos experimentar cómo algunas de las plantas más frecuentes de nuestro entorno pueden también identificarse por el tacto o el olfato, visitando el Jardín tacto-olfativo.
De gran interés son también los invernaderos americanos que exhiben la flora americana y muestran una extensa colección de la riquísima flora de este continente. El Museo de Etnobotánica, rinde homenaje a las culturas tradicionales relacionadas con el manejo del mundo vegetal, y muy en particular a las de los pueblos indígenas de América.
En cuanto al Museo de Paleobotánica, podemos decir que es el único de esta naturaleza en España. El objetivo de la exposición es dar a conocer la diferente composición de la flora terrestre a lo largo de los últimos 420 millones de años de la vida del Planeta. Resalta el banco de germoplasma vegetal andaluz, que cumple un papel esencial en la conservación de su flora y de los recursos fitogenéticos silvestres, consiguiendo mantener por tiempo prácticamente indefinido, su patrimonio genético.
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