Iglesia parroquial Santa María de la Mesa
La iglesia parroquial de Santa María de la Mesa es una de las joyas arquitectónicas más importante de Utrera, cuya singular configuración es el fruto de varias reformas y ampliaciones realizadas a lo largo de los siglos.
Originariamente tenía planta basilical de tres naves, a las que tras el terremoto de Lisboa en 1755, se le añadieron dos naves más a cada lado con portadas laterales.
Las portadas
Las dos portadas laterales, obra de José Echamorro, están inspiradas en el arco triunfal romano, con un arco de medio punto flanqueado por columnas dóricas, sosteniendo un entablamento sobre el que se apoya un segundo cuerpo con hornacina y frontón.
La Puerta del Perdón
Esta monumental puerta abierta a los pies del templo, fue levantada a mediados del siglo XVI por Martín de Gaínza, arquitecto responsable de las obras de la Catedral de Sevilla, y que dejó interesantes trabajos por toda la provincia.
Martín de Gaínza utilizó para esta obra todas las características de las torres fachadas empleadas en las iglesias medievales, a la que además añadió los nuevos elementos renacentistas que por aquel entonces llegaban a la península de Italia, y que le confieren esa gran espectacularidad.
Su composición se basa en un gigantesco arco central abocinado, decorado con casetones y angelotes, entre dos monumentales columnas abalaustradas sobre las que descansa un entablamento y frontón. Entre las esculturas que lo decoran destacan la Asunción de la Virgen María, ubicada en el tímpano, y San Pedro y San Pablo, situados a cada lado de la puerta de acceso al interior. Por los frisos y las jambas se distribuyen temas pasionarios, grutescos, junto con inscripciones y emblemas concepcionistas.
La torre
La torre se eleva sobre la Puerta del Perdón con cuatro cuerpos decrecientes; construidos los dos primeros en el siglo XVI por Hernán Ruiz y los dos superiores en el siglo XVIII.
El interior
Con un estilo predominantemente gótico, el interior se divide en cinco naves con bóvedas de nervaduras y sostenidas por pilares con arcos apuntados. El crucero se cubre con una cúpula, apareciendo bóvedas de arista en los brazos de éste y bóveda de cañón sobre el presbiterio. Cabe destacarse sus magníficos retablos, especialmente el retablo mayor, así como el coro, obra de discípulos de Duque Cornejo, o el soberbio órgano dieciochesco.
Retablo Mayor
El retablo, labrado en el año 1662 por discípulos de Duque Cornejo, presenta relieves con pasajes de la vida de la Virgen los santos patronos locales Estratón y Artemidoros y los apóstoles San Pedro y San Pablo.
Retablo colateral izquierdo
Fechado en los últimos años del siglo XVII, el retablo se estructura en tres calles separadas por columnas salomónicas y presidido por la Virgen del Dulce Nombre. Se completa con imágenes de San José, Santa Bárbara, Niño Jesús, San Juan Evangelista y San Antón y los relieves de San Miguel y San Rafael.
Retablo colateral derecho
Dedicado a la Virgen del Rosario, que lo preside en la hornacina central, aparecen relieves de escenas de la Pasión de Cristo y las imágenes de San Sebastián, San Roque, San Benito, San Francisco, la Imposición de la Casulla a San Idelfonso, San Diego y la Anunciación.
Junto a este retablo se encuentra la escultura orante de don diego Ponce de León, obra del siglo XVI, fundador de esta capilla.
En la nave de la izquierda se sitúa el retablo dedicado a San José, fechado en los últimos años del siglo XVIII. Le sigue el de la Divina Pastora, en cuyo banco se representa la muerte de San Francisco Javier.
En la nave de la derecha se halla el retablo sin dorar en el que aparece Cristo atado a la columna, atribuido al famoso escultor utrerano Ruiz Gijón (1653-1720), junto con las esculturas de María Magdalena, Santa María Egipcíaca, Niño Jesús pasionario, la Verónica y relieves de San Jerónimo y Santa Bárbara, fechables en el segundo tercio del siglo XVIII.
En esta misma nave se sitúa el retablo de la Piedad, obra del último tercio del siglo XVII, con algunos elementos incorporados posteriormente. Sobre los muros se distribuyen pinturas de mediados del siglo XVIII, con escenas del martirio de San Estratón y San Artemidoros.
Capilla Sacramental
La Capilla Sacramental está presidida por un retablo del siglo XVIII, en cuya hornacina central se sitúa una imagen de la Inmaculada y en las laterales San Luis y San Roque, los arcángeles Rafael y Miguel y varias santas de la orden franciscana.
Capilla de la Hermandad Sacramental
El retablo lo preside una imagen de la Virgen de los Dolores, iluminada por seis candelabros de madera dorada con discos de plata y decorados con un ángel, flores y piñas, de procedencia peruana.
El Coro
El coro, situado a los pies de la nave central, está presidido por el retablo dedicado a la Virgen de las Veredas, escultura del siglo XVI revestida con tejidos.
La artística sillería fue realizada por Felipe de Castillo y Diego de Castillejo en el año 1744 y presenta una decoración a base de medallones de santos y estípites. El órgano, también de la misma fecha, está decorado con temas florales y figuras de ángeles.
Otras piezas de interés
La iglesia conserva una buena colección de piezas de orfebrería, entre las que destacan la custodia procesional, vasos sagrados y una bandeja mexicana, todas ejecutadas en el siglo XVIII.
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