Iglesia parroquial de San Francisco Solano
La parroquia de San Francisco Solano es uno de los edificios más importantes de Montilla y uno de los elementos patrimoniales más importantes de la ciudad. Ubicada en la calle del mismo nombre, se levantó en honor del santo montillano, en el mismo solar que ocupaba la casa donde nació el santo en el año 1549.
San Francisco Solano fue un religioso franciscano evangelizador de América y gran defensor de las causas indígenas; era tan grande su fama de santidad, que a su muerte se proclamó patrón de Montilla por los marqueses de Priego, el Cabildo Municipal y el pueblo de Montilla, incluso antes de ser canonizado.
En el año 1664 se adquirió la casa natal del santo costeada por Don Francisco Isidro de Alba, Oidor de la Real Chancillería de Granada y el pueblo de Montilla, iniciándose las obras en 1681.
Exterior
En el exterior destaca la portada de la iglesia, construida a base de piedra arenisca de la zona y mármol, que muchos la relacionan con las edificaciones de Melchor de Aguirre, arquitecto y escultor perteneciente a la escuela granadina, que trabajó por Andalucía en el siglo XVII. Protegida por una artística verja, consta un atrio irregular en forma de medio claustro, compuesto por tres arcos de medio punto con la clave remarcada, triángulos en las enjutas y apoyados en columnas toscanas. Todo el conjunto sostiene un entablamento con triglifos. En la parte superior se distribuyen varios balcones con orejetas en sus ángulos, propias del barroco cordobés, separadas por pilastras. Preside la fachada una hornacina muy decorada que cobija una escultura pétrea del titular del templo.
Tras las arquerías del atrio se abre la entrada principal, adintelada y rematada en sus ángulos con las típicas orejetas barrocas. Destaca la decoración a base de frutos en el dintel y la clave remarcada, elementos que relacionan la portada con la fachada del palacio de los marqueses de Priego , pues presenta un planteamiento similar, incluso hasta en el almohadillado que la rodea. Junto a la portada se levantó a principios del siglo XX la torre, decorada con azulejería y coronada por un pináculo de aguja con tejado.
Interior
El edificio se construyó siguiendo los esquemas propios de una iglesia conventual de finales del siglo XVII, con planta de cruz latina y capillas formando dos naves laterales. El crucero se cubre con una cúpula semiesférica sobre pechinas, en las que figura una rica ornamentación a base de yeserías y en las que aparece, en cada una de ellas, santos de la orden franciscana. La nave principal se cierra con una bóveda de cañón y las laterales con bóvedas de cuatro tramos.
Retablo mayor
Destacamos dentro del impresionante patrimonio escultórico de la parroquia, el retablo mayor, obra del escultor sevillano Gaspar Lorenzo de los Cobos en los primeros años del siglo XVIII.
Se trata de una magnífica obra barroca en madera dorada que consta de banco, dos cuerpos de tres calles separadas por columnas salomónicas y un ático. En la hornacina central preside la imagen de San Francisco Solano, escultura granadina atribuida al taller de los hermanos Mora. El Santo se presenta vistiendo el hábito franciscano y portando los atributos del crucifijo evangelizador en una mano y venera o concha de bautizar en la otra: a sus pies aparecen dos indios arrodillados. Las imágenes de San Antonio, San Andrés, San Francisco de Asís, San Juan Nepomuceno y la efigie de Dios Padre completan el majestuoso conjunto.
En el crucero presiden sendos retablos barrocos dedicados a San José y a San Luís Beltrán que dan magnificencia al templo.
Capilla de Nuestra Señora de la Aurora
En el interior sobresale en el lado de la Epístola, la capilla de Nuestra Señora de la Aurora, patrona de Montilla, construida en el año 1699 y costeada por la duquesa de Medinaceli. Se trata de una pequeña nave con dos tramos de bóvedas vaídas con decoraciones barrocas y con un camarín cubierto por bóveda oval de limpios volúmenes, enmarcado por un bellísimo retablo de madera tallada, dorada y finamente decorada.
En este retablo la estípite o pilastra troncopiramidal, y la exuberante decoración, hacen que sea uno de los más elegantes del templo, realizado para embellecer el espacio que contiene a la imagen de Nuestra Señora de la Aurora, talla granadina atribuida a José de Mora.
A los pies se encuentra el coro alto apoyado sobre un gran arco. Fue realizado en 1727 con motivo de las fiestas de canonización de San Francisco Solano y contiene un magnífico órgano del XVIII, en el que destacamos en su coronación, la imagen del patrono flanqueado con dos violines, instrumento que utilizaba en su evangelización con los indios americanos.
El templo está declarado Monumento Histórico Artístico y se puede visitar en horario de misas y de 10 a 12 horas de lunes a viernes.
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