Como era habitual, las iglesias cristianas fueron edificadas en los solares que antes ocupaban las mezquitas, como prueba de triunfo del cristianismo sobre el Islam.
La Iglesia de Santa Ana se levantó en el solar de la mezquita Al-jama Almanzora en el año 1537 siguiendo el diseño de Diego de Siloé. Está situada junto al Darro, en la conocida Plaza Nueva.
La portada corresponde a Sebastián de Alcántara en 1542 y las esculturas que la componen son de Diego de Aranda.
La puerta de acceso al interior está compuesta por un arco de medio punto flanqueado por dos columnas corintias con fuste estriado sobre un alto basamento. En las enjutas figuran los escudos del arzobispo Niño de Guevara. El segundo cuerpo está apoyado sobre el entablamento y consta de tres hornacinas que cobijan las imágenes talladas en piedra de Santa Ana en el centro y María de Jacobí y María Salomé a ambos lados. Sobre estas hornacinas se halla un tondo con las imágenes de la Virgen maría con Jesús Niño en sus brazos.
La torre se encuentra situada en un lateral de la fachada, fue construida aprovechando el antiguo alminar de la mezquita. Presenta sus huecos de medio punto enmarcados por alfices con enjutas decoradas con azulejaría sevillana.
Se trata de una sola nave con capillas laterales y una Capilla mayor. El techo es un artesonado mudéjar, siendo el de la Capilla Mayor realizado a base de “Armadura de Lazo”.
Dentro de las imágenes que reciben culto en este templo, es digna de mencionar la Dolorosa de José de Mora, realzada en el año 1671, un Calvario de Diego de Aranda y un Crucificado atribuido a Juan de Mena. Las pinturas que decoran las diferentes capillas son obras de los siglos XVI y XVII.
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