Entre el bullicio comercial de la ciudad actual encontramos la Iglesia de San Miguel, en un pequeño rincón donde el tiempo aún se resiste a pasar.
Edificada en época del rey santo, Fernando III, sobre una mezquita, es la que mejor conserva su fisonomía medieval, a pesar de las intervenciones durante los siglos XVII y XVIII. De esta última época datan el sagrario y la espléndida torre.
La fachada principal abre a la plaza de San Miguel, lugar en el que estuvo el antiguo cementerio parroquial, situándose en el centro la portada, de arco apuntado y rematada por un rosetón. Es de destacar el pequeño rosetón de la izquierda, configurado como una estrella de Salomón. Además, la iglesia posee otros dos accesos: En el lado del Evangelio, junto al campanario barroco, se abre una portada más vieja que la principal, enmarcada por un arco apuntado. La portada derecha, la del lado de la Epístola, es una construcción mudéjar.
En el interior, la nave central, está techada por una armadura de madera, y las dos naves laterales cubiertas con bóvedas de yesería. La iglesia alberga una hermosa talla de la Virgen de Belén, de mediados del siglo XVIII. Muy bello es el arco de ingreso a la Capilla del Bautismo, con forma de herradura y decorado con una moldura en zigzag. En el lateral derecho destaca la Capilla de los Vargas, con una cúpula de nervios octogonal, obra mudéjar de principios del siglo XV.
La vuelta a la actividad externa nos conduce a alguno de los establecimientos de gran solera que en esta plaza se ubican, ideal para un merecido refrigerio y la degustación de unas tapas. Continuando el paseo por este barrio, encontraremos la calle de San Alvaro, camino de la Plaza de las Tendillas, plaza a la que también podríamos acceder por la calle de la Plata, nombre que tomó de un depósito de este rico metal que estaba en una de sus casas y donde se surtían los plateros para sus obras. Actualmente, llamada de Victoriano Rivera, es una de las de más tránsito de Córdoba.
Volviendo a la iglesia de San Miguel, tomando la calle San Zoilo y siguiendo por Torres Cabrera nos encaminamos hacia la sobria y recatada Plaza de Capuchinos, que alberga el famoso Cristo de los Faroles y en dirección opuesta hacia el Convento de las Capuchinas, fundado en 1.655 en el antiguo Palacio del Conde de Cabra. En 1.725 se le añadió la iglesia siguiendo el modelo de los templos barrocos.
Te recomendamos:
NH Califa. Situado en pleno centro comercial de la ciudad, muy cerca de la Mezquita y a pocos pasos del NH Amistad Córdoba. A cinco minutos de la estación del tren de Alta Velocidad (AVE).
A la espalda del Gran teatro de Córdoba se encuentra otro establecimiento de la prestigiosa firma restauradora El Caballo Rojo.
En el restaurante El Blasón podremos degustar tanto platos típicos de la región como de la amplia cocina mediterránea. Su elaborada cocina con recetas tradicionales de siempre, y los toques de innovación de su maestro hacen de este restaurante un lugar obligado de paso en su visita a Córdoba.
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