Iglesia de San Luis de los Franceses
Un origen jesuita
Constituye un maravilloso ejemplo de arquitectura barroca del siglo XVIII. Fue diseñada por el arquitecto Leonardo de Figueroa, construida entre 1699 y 1730 y consagrada en 1731 con el tìtulo de San Luís de los Franceses para albergar el noviciado de la Compañía de Jesús.
Esta Orden religiosa fue fundada por el español San Ignacio de Loyola en el siglo XVI. Junto con otras de la época, sirvió de instrumento para que el Papa impusiera los nuevos objetivos de renovación surgidos a raíz del Concilio de Trento y convocado como respuesta a la Reforma Protestante que protagonizó Lutero.
La Compañía de Jesús se centraba en la educación, las misiones y un voto de obediencia incondicional al Pontífice. En la Europa del siglo XVIII la Ilustración, con sus tres pilares básicos: la razón, la naturaleza y la experiencia, chocó con los dogmas de fé de la Iglesia. La Compañía de Jesús es expulsada de muchos paises de tradición católica como España. Carlos III rey ilustrado, los expulsa de su reino en 1767. La congregación aquí instalada tuvo que abandonar este edificio hasta 1817, pero una nueva expulsión en 1835 los obligó a abandonarlo definitivamente.
Este antiguo noviciado ha tenido diversos usos: seminario, convento franciscano, hospital de venerables sacerdotes, fábrica en el siglo XIX y hasta los años sesenta del siglo pasado, hospicio. Desde entonces el templo ha permanecido cerrado. Tras una serie de restauraciones que finalizaron en el año 1990, el templo ahora nos muestra todo su esplendor. Visitable, también es utilizado como sala para conciertos de música y representaciones teatrales.
Apoteósico Barroco
La fachada, de dos cuerpos, está profusamente decorada, un retablo al mas puro estilo barroco sevillano en plena calle San Luís. La piedra y el ladrillo se alternan como materiales de construcción. Esta flanqueada por dos torres octogonales. En las esquinas de estos campanarios están colocadas sendas esculturas de los evangelistas. El segundo cuerpo tiene cinco ventanas, la central, enmarcada por columnas salomónicas. Culmina con las representaciones de los arcángeles San Miguel, San Rafael y San Gabriel en actitud de guardianes, colocados sobre un penacho que les sirve de peana y en cuyo interior alberga un escudo nobiliario.
Su planta es rectangular con cruz griega precedida por un atrio. Su esplendida cúpula, con grandes ventanales y vidrieras barrocas sevillanas, la convierte en una de las más monumentales de la ciudad. Alzada por columnas salomónicas está situada sobre el crucero. En sus bases están representadas las virtudes teologales: Castidad, Obediencia, Oración, Humildad y Pobreza. Las pinturas que la decoran están atribuidas a Lucas Valdés, cuyo tema principal es la Eucaristía. Las de la excedra de los pies de la iglesia es la apoteosis de San Ignacio de Loyola, fueron realizadas por Domingo Martínez en 1743. La podemos contemplar cuando nos situamos de espaldas al altar mayor.
Los retablos Mayor, el de San Juan Francisco Regis y el de San Estanislao de Kostka fueron realizados por Pedro Duque Cornejo en el año 1730. El Mayor está presidido por una pintura de Zurbarán con San Luís de Francia, Santo al que está dedicada la iglesia. De Pedro de Mena es la escultura del Ecce Homo que ocupa la hornacina del ático. El retablo dedicado a San Francisco Javier, otro santo importante de esta congregación, fue realizado por Juan de Hinestrosa. Leonardo de Figueroa realizó en Aguamanil o lavabo de la Sacristía. Las yeserías policromadas, la madera tallada y dorada, lienzos y tablas pintadas hacen de su interior una de las obras más representativas del barroco andaluz del siglo XVIII.
Datos de interés
Horario:
- Martes a jueves 09:00 a 14:00.
- Viernes y sábados: de 09:00 a 14:00 y 17:00 a 20:00.
- Domingos, lunes y Agosto : Cerrado.
Acceso gratuito
c/ San Luís, 37. Teléfono: 954 550207
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