El Hospital fundado por San Juan de Dios tuvo varias sedes, la primera fue en la calle Lucena, hasta que por fin se ubicó en este lugar, formando parte de los terrenos del Monasterio de San Jerónimo. En la Desamortización de Mendizábal del año 1835 pasó a ser propiedad de la Diputación Provincial, pero posteriormente volvió otra vez a ser propiedad de la Orden Hospitalaria.
El hospital fue construido entre los siglos XVII y XVIII, gracias a la generosidad el arzobispo don Pedro Guerrero, a la ayuda de los granadinos y a Diego de Siloé que le dejó bajo testamento todos sus bienes.
Los patios
Tiene dos patios decorados con azulejos y murales. El claustro principal tiene planta cuadrangular, formado por dos plantas con galerías en ambos lados y una fuente en el centro. El pavimento es de losetas de piedra de Sierra Elvira.
La galería inferior tiene arcos de medio punto moldurados, con cartela en la clave o centro del mismo arco y están apoyados sobre columnas toscanas. En las enjutas o espacios entre cada uno de los arcos centrales de las cuatro crujías, hay tondos con el escudo de la Orden caritativa.
El piso superior está configurado como el inferior, pero sus arcos son carpaneles y con balaustrada. Los dos están cubiertos por alfarje. Sus muros están decorados al óleo y temple por Diego Sánchez Sarabia y Tomás Ferrer realizados en el siglo XVIII. Las dependencias de la planta baja estaban dedicadas para el uso de los religiosos y la superior para atender a los enfermos.
La portada fue realizada por el cantero Cristóbal de Vílchez en el año 1609 con mármol de Sierra Elvira y Macael. En el primer cuerpo se encuentra la puerta de acceso en un arco de medio punto flanqueado por pares de columnas dóricas. El segundo lo preside una hornacina con la escultura de San Juan de Dios. Se remata con un frontón partido donde figura el escudo de la Orden.
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