El Palacio del Generalife

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La entrada al edificio del Generalife presenta una curiosa dualidad. De un lado, su apariencia externa tiene un indudable carácter rural que lo asemeja más a un cortijo que a un recinto palaciego, respondiendo a la descripción de almunia hispano musulmana que Ibn Luyun hace en su "Tratado de Agricultura". Por otra parte, el acceso mediante la sucesión de dos patios a distinto nivel, lo emparenta de forma clara con el acceso al propio palacio de la Alhambra.

El primer patio, denominado modernamente Patio del Descabalgamiento por presentar bancos para apearse de las monturas, ofrece dos naves laterales utilizadas quizás por los mozos de cuadra.

El segundo se sitúa a un nivel más elevado, originalmente se encontraba rodeado por galerías con arcos en todos sus frentes menos el central, por el que se sube al interior del palacio.

La entrada al palacio propiamente dicha, se realiza a través de una portadita con elementos de mármol y dintel alicatado, en cuya clave del arco se vuelve a repetir el motivo de la llave. Una escalera nos introduce en el espacio doméstico, distribuido por el patio de la Acequia y dominado por el Pabellón Norte. Éste se abre con la habitual galería porticada, con cinco arcos y alcobas en los extremos, dando paso a la Sala Regia y al Mirador de Ismail I.

En la Sala Regia cobran protagonismo las yeserías, las tacas y los preciosos capiteles de mocárabes. Asimismo, la distribución interior de la sala responde al esquema usual, con alcobas laterales enmarcadas por arcos. Es muy destacable la cornisa volada de mocárabes por debajo de la armadura del techo.

Esta información ha sido facilitada por el Patronato de la Alhambra y el Generalife de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

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