El arte mudéjar es una de las manifestaciones culturales más genuinas del arte español. Es la muestra de la arquitectura hispano-musulmana en las tierras cristianas de la península, aún después de desaparecer los reinos musulmanes. La palabra mudéjar procede de mudayyan, “aquel a quien se le permite quedarse”, el musulmán que se queda en su tierra tras la conquista cristiana.
Se trata de un estilo con técnicas constructivas propias, realizadas con un sistema de trabajo que brota de la tradición artística hispanomusulmana y adaptada a las nuevas funciones y necesidades de una sociedad mayoritariamente cristiana, que las aceptará como propias en la construcción de edificios singulares y también en la arquitectura popular tan presente en los pueblos. Pero el mudéjar no puede entenderse completamente en Andalucía sin la influencia del gótico de las construcciones burgalesas y sus referentes franceses, que acompañaba las grandes conquistas que los reyes castellanos Fernando III y Alfonso X , realizaron por el valle del Guadalquivir en el siglo XIII.
Evolución
El punto de arranque se sitúa tras la conquista de Toledo en el 1085 por los cristianos. En las capitulaciones permitieron la permanencia de musulmanes en la ciudad y la conservación del patrimonio monumental islámico, base de este estilo a la que también hay añadir la gran influencia almohade de los mozárabes o cristianos huidos de Andalucía que se instalaron en la ciudad conquistada.
En Andalucía, tras la conquista cristiana realizada entre los años 1240-1350, las construcciones religiosas de este periodo son típicamente góticas con pocos elementos de islámicos. Se trata de una arquitectura clasificada “Alfonsí”, es decir, construidos bajo el patrocinio de Alfonso X el Sabio. Generalmente son de planta basilical con triple nave, pilares cruciformes, bóvedas de crucería en los ábsides y armadura mudéjar, hay que decir que algunas presentan capillas funerarias adosadas con fuertes elementos mudéjares.
El desarrollo pleno donde se combinan las técnicas islámicas de construcción con el gótico ocurrirá entre 1350 y 1550. su mayor exponente es el palacio del Rey Don Pedro en el alcázar sevillano.
Entre los años 1450 y 1550 habrá un descenso en la expansión del mudéjar y un aumento de edificios con bóvedas de crucería, aunque en las construcciones palaciegas y populares se seguirá utilizando el mudéjar primordialmente.
Cuando el gótico y el Renacimiento más tarde, estén en plena expansión entre los años 1550 y 1650, no impedirán que se siga utilizando especialmente el mudéjar en la arquitectura civil y en las técnicas constructivas rurales, incluso comienzan a mezclarse elementos mudéjares y barrocos, muy utilizados en los cortijos y casas rurales.
Rasgos estilísticos
Se usan primordialmente materiales de la zona como el ladrillo y la madera, aunque no son exclusivos. Estos materiales condicionan las proporciones de los edificios, construidos a base de módulos aglutinados, formando un conjunto a través de un engranaje perfecto en una modulación asimétrica, basada más en una jerarquía.
Los espacios creados suelen ser sencillos, heredados de la tradición mediterránea: rectangulares, planta basilical, en torno a un patio…En algunos casos se utilizan simbólicamente algunos materiales como la piedra en portadas y presbiterios. El mudéjar aporta una gran eficacia técnica, pues tiene bastantes argumentos para resolver necesidades funcionales y estéticas que van, desde la construcción de un cimborrio catedralicio, hasta una ermita o granero.
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