La Catedral malagueña se encuentra dentro del casco histórico artístico de la ciudad, en el antiguo solar que ocupaba la Mezquita Mayor, situada en la principal calle de la Málaga musulmana, la que comunicaba la Alcazaba con el río Guadalmedina, hoy calles Císter, Santa María, Plaza de la Constitución y Compañía.
Esta joya arquitectónica, con sus jardines y exenta de edificios adosados de antaño, puede admirarse desde el mar y los montes que rodean a la ciudad.
Influencia Siloesca
Iniciada las obras en el año 1528, no se daría por terminada hasta el año 1782 aún con algunos elementos inconclusos, como una de las torres, varios torreones laterales, una balaustrada en la parte superior y el frontón de la fachada principal. Los malagueños la llaman cariñosamente la “Manquita” por la falta de estos elementos arquitectónicos.
La construcción renacentista con influencias de Diego de Siloé fueron introducidas por Andrés de Vandelvira y Hernán Ruiz II, Maestro de Obras de la Catedral de Córdoba. Diego de Vergara, formado en Italia, incorporó las formas clásicas y su hijo, cuando le sucedió en la dirección de las obras, incorporó trazos vinculados al Manierismo, estilo que precede al Barroco.
La planta es rectangular de tres naves. Cuenta con capillas laterales en todo su perímetro, crucero, girola y ábside poligonal. Las bóvedas se apoyan en pilares cruciformes compuestos por medias columnas adosadas de orden corintio que sostienen un entablamento partido y sobre éste, un pilar cuadrado que aporta más esbeltez al templo sin deformar el canon de los pilares.
Renacentista y barroca
La cabecera y los brazos del crucero pertenecen a la primera fase constructiva del siglo XVI, donde se percibe claramente que tiene como referencia la Catedral de Granada. Pero pronto las obras quedaron interrumpidas y lo construido fue adaptado para poder abrir al culto la nueva iglesia.
En el año 1719 se reiniciaron de nuevo las obras bajo la dirección del arquitecto José de Bada, que ejecutó las portadas combinando los distintos elementos constructivos con mármoles en varios colores.
En 1756 le sucede como Maestro de Obras Antonio Ramos, cuyo resultado será esta magnífica catedral renacentista-barroca.
Las portadas
Las portadas del crucero son de interesante composición renacentista. Están compuestas por una puerta semicircular con arquivoltas sobre capiteles y un segundo cuerpo con tres hornacinas, siendo de medio punto la hornacina central y dintelada las laterales.
La Portada del Sagrario es un arco de medio punto entre un orden de columnas. Presenta frontón curvo con el escudo episcopal en su tímpano. Los muros laterales muestran la grandiosidad de sus contrafuertes rematadas por cornisas clásicas y los dos cuerpos de ventanas.
La Puerta de las Cadenas, en el costado norte del templo, está compuesta por unas torres semicirculares, cubillos, donde se mezcla el arte del siglo XVI en sus bases y finaliza con la articulación y decoración propias del XVIII.
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