Arquitectónicamente, la Catedral de la Encarnación es el resultado de su largo periodo constructivo, que abarcó desde el siglo XVI al XVIII y agrupando estilos artísticos como el gótico en sus inicios, el Renacimiento y el Barroco.
Ocupa el solar de la antigua mezquita mayor, reutilizada como templo cristiano en los primeros años de la conquista, como era lo habitual.
Fue hacia el año 1496, cuando las autoridades decidieron la construcción de una nueva iglesia de tres naves en el estilo gótico, considerado en aquellos años como el idóneo para un templo cristiano. El templo pronto resultó pequeño, debido al aumento de la población y aprovechando que se encontrada en Guadix Diego de Siloé trabajando en la iglesia de Santiago, se le encargó el proyecto de una ampliación, que no finalizaría hasta principios del siglo XVIII.
El maestro Siloé siguió los mismos modelos utilizados en las catedrales de Granada y de Málaga, adaptando el espacio tradicional gótico existente, a los modelos renacentistas aportados por él. Pero desgraciadamente y como consecuencia de la crisis económica en la que se vio sumergida Guadix, causada por la expulsión de los moriscos, que puso fin a la industria de la seda, las obras quedaron suspendidas durante bastantes años.
Fue Felipe V, en el año 1713, el que hizo posible su terminación, gracias a la cesión de un octavo de los diezmos y a la recuperación económica que hubo en ese siglo.
El exterior
Las tres portadas con las cuenta la catedral reúnen todos los elementos característicos del barroco. La principal, situada a los pies del templo, tiene mucho movimiento. Está articulada a modo de retablo, dividida en tres calles y compuesta por dos cuerpos y un remate mixtilíneo con forma de pirámide, que arranca desde el primer cuerpo. En la calle central del segundo cuerpo está ubicado un relieve representando la Encarnación del Hijo de Dios y en las laterales se abren dos óculos. Se remata con el escudo de Carlos III, ejecutado entre 1754 y 1760.
Las portadas laterales, dedicadas a San Torcuato y Santiago, fueron trazadas en año 1720.
La torre está compuesta por tres cuerpos, los dos primeros levantados entre los siglos XVI y XVII y el remate poligonal con linterna en el XIX. Está encuentra en la parte derecha de la cabecera y en su planta baja se ubica la sacristía.
Interior
La iglesia tiene planta de salón de tres naves, todas a la misma altura y separadas por pilares con alto basamento, compuestos por medias columnas adosadas y soportando arcos de medio punto. Las once capillas laterales se abren en sus muros, contando la capilla mayor con deambulatorio.
Las bóvedas son de crucería gótica, siendo la de capilla mayor de cuarto de esfera o cascarón, y la del crucero de cúpula. Los elementos decorativos utilizados están realizados en yeso.
El Altar Mayor está compuesto por colosales pinturas que relatan pasajes de la vida de la Virgen y un gran tabernáculo o templete sacramental en el centro.
El museo catedralicio en la Sala Capitular
Museo se encuentra en las antiguas dependencias de la Sala Capitula, construidas durante el siglo XVIII. En las obras de rehabilitación llevadas a cabo en el año 2001 se ha descubierto un lienzo de la antigua muralla medieval y la base de un torreón y que han sido integrados en las salas del museo.
La entrada está ubicada en un lateral de la portada de San Torcuato, que conduce directamente con la cripta de la Catedral, donde actualmente está la sala de recepción. La visita está organizada en dos plantas, equipadas de ascensor y finalizando en la Sala Capitular, donde ya nos introduce al interior del tempo.
Las piezas artísticas están organizadas en cuatro capítulos:
Miradas: A través de la pintura generalmente de estilo barroco, se describe la fe cristiana a través de temas inspirados en la Biblia.
Memoria: Aquí se cuenta la evolución histórica de la fe cristiana en la diócesis de Guadix en dos fases, una desde el siglo VII y otra que comienza tras la conquista cristiana en el XV hasta nuestros días. El recorrido se hace a través de pinturas, las reliquias de San Torcuato, documentos y otros objetos.
Intercesión: Relata la intervención de los Santos en la fe de la iglesia, con una colección de esculturas barrocas entre las que destacan las realizadas por los maestros de la escuela granadina como Bocanegra, José de Mora, Ruiz de Peral.
Excelsitus: Exponiendo las colecciones de ornamentos litúrgicos, piezas de orfebrería, vasos sagrados y otros elementos utilizados para la liturgia, muestran el porqué del esplendor del culto.
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