El Papa Inocencio VIII en el año 1486 concedió a los Reyes Católicos licencia para construir y erigir templos en los lugares musulmanes conquistados del reino granadino. La primera iglesia consagrada en Granada fue la mezquita de la Alhambra el 21 de Mayo de 1492.
La Catedral se instaló en la mezquita aljama, en el corazón de la antigua medina de Granada, pero pronto resultó pequeña, decidiéndose entonces construir una nueva planta el 14 de Octubre de 1501. La primera piedra se colocó el 25 de Marzo de 1523, festividad de la Encarnación, misterio a la que está consagrada. Su construcción se dilató a lo largo de los siglos XV al XVIII, presentando tres estilos artísticos, gótico, renacentista y barroco. También fueron varios los maestros que intervinieron en su construcción, entre los que destacamos Enrique Egas, Diego de Siloé y Alonso Cano.
Trazas góticas
Se le atribuye la primera traza al maestro de obras Enrique Egas, que se limitó a copiar la Catedral de Toledo con cabecera y girola. Es importante tener en cuenta que en los siglos XV y XVI la jerarquía eclesiástica española consideraba al estilo gótico como el más idóneo para la construcción de los templos catedralicios.
El nuevo estilo renacentista
En 1528 encargan la dirección de la obra al maestro formado en Italia Diego de Siloé (1495-1563) , que se encontraba por aquellos años en Granada construyendo el Monasterio de San Jerónimo. Siloé cambió el proyecto gótico original por uno más italianizante, provocando cierto descontento, pues a muchos les parecía que el nuevo estilo “romano” chocaba con el gótico de la Capilla Real.
Diego de Siloé fue uno de los primeros arquitectos españoles que combinaron el arte renacentista italiano con el gótico español y el arte hispano-musulmán. Su influencia fue muy decisiva, contribuyendo a configurar un estilo propio clasicista que a partir de entonces se seguiría en otras construcciones de Andalucía.
Primer barroco
De las aportaciones de Alonso Cano destaca la magnífica fachada principal, incluida dentro de los cánones del primer barroco español, pero conservando algunos elementos de hondo sabor clásico.
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