El conocido Arco de los Gigantes o Puerta de Hércules es otra de las edificaciones realizadas por Francisco Azurriola en Antequera en el año 1585.
Se trata de una gran puerta que sustituyó a otra defensiva correspondiente al periodo islámico. La actual tiene siete metros de altura y más de cuatro metros de luz. Está compuesta por un arco de medio punto y decorada con esculturas, relieves y lápidas.
Sobre la clave o parte más alta del arco se encuentra una jarra de azucenas flanqueada por un león y un castillo; estas esculturas, talladas en piedra caliza blanca, configuran los elementos alegóricos del escudo de la ciudad. A ambos lados del arco se colocaron un conjunto de lápidas con inscripciones latinas pertenecientes a la ciudad romana de Singilia Barba, así como otras dedicadas a alabar al rey Felipe II. En el centro superior figura un relieve que representa a La Fama.
El nombre de Puerta de Hércules se debe a que una monumental estatua de este mítico personaje clásico coronaba el arco junto con dos grandes aletones a cada lado y de los que solo se conservan las volutas donde se apoyaban y los pies de Hércules, actualmente expuestos en el Museo Municipal.
También figuraban dos esculturas actualmente desaparecidas, representando a senadores romanos que estaban colocadas a ambos lados de la puerta y qapoyadas sobre plintos con textos en latín tallados en la piedra o epígrafes.
Esta importante construcción tiene además una gran significación histórica, pues obedece a los planteamientos del Humanismo, movimiento surgido en el Renacimiento italiano que suponía un interés especial por evocar lo clásico. Antequera, quería aquí recordar el esplendor que alcanzó en la época romana. Fruto también de este periodo renacentista es la creación en estas fechas de un museo de antigüedades romanas, uno de los más antiguos de España con carácter público.
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